Risotto al funghi
Como ya había comentado, me gusta cocinar. Y también me gusta comer -mala combinación- por lo que disfruto cocinando y zampándomelo después.
Estos dos últimos meses he notado que, al disponer de más TIEMPO para mí y para mis cosas, me apetece dedicarle más a la cocina. No es que cocinar lleve mucho tiempo -excusas de los/las que aborrecen elaborar algo más complejo que abrir una lata de atún- pero sí es cierto que, cuando trabajas 8 ó10 horas diarias, el cuerpo no te pide dedicarle mucho más tiempo a la pitanza que tirar unos filetes a la sartén o aliñar una ensalada de esas que vienen ya lavadas en bolsas -qué gran invento, por Diós, os recomiendo la mezcla ATLÁNTICA de la marca AUCHAN-.
Eso unido a la dieta -levante la mano quien se mire al espejo y no vea que le sobran, al menos, un par de lorzas-.
Uno de mis platos preferidos es el arroz en todas sus variedades: paella de marisco, arroz con verduras, arroz negro, arroz con leche… además tengo buena mano, para que voy a decir otra cosa.
Hace unos días preparé un risotto al funghi para cenar. Era la primera vez que lo hacía y me lancé a la aventura después de una mala experiencia en un restaurante italiano.
La receta la pillé de Internet y salió riquísimo.
INGREDIENTES (para 3 ó 4, depende de lo fartones que sean…)
Arroz bomba (yo utilizo el SOS o el NOMEN, para mí, los mejores sin duda)
Setas (una bandeja pequeña)
1 cebolla
3 dientes de ajo
1 vaso de vino blanco (yo le eché albariño, pero supongo que cualquier otro valdría, eso sí, que esté rico)
1 litro de caldo de ave (yo lo hice con un pedazo de gallina, 2 zanahorias, 2 puerros, 1 cebolla y 1 hora en la olla express)
1 trozo de queso parmesano
Sal, pimienta negra, aceite de oliva.
ELABORACIÓN
Pocháis la cebolla con los dientes de ajo, todo ello picado finito. Cuando esté cogiendo buen color, rehogáis las setas y las dejáis como 5 minutos.
Añadis el arroz, salpimentáis al gusto y removeis hasta que el arroz queda transparente, para que coja el saborcito.
Añadis el vaso de vino blanco, y vais removiendo hasta que el vino se haya consumido por completo y entonces empezáis a echar el caldo de ave (que debe estar calentito).
El secreto del risotto es añadir el caldo de poco en poco e ir removiendo para que se vaya consumiendo. Así la textura que queda no es la tradicional de la paella (más suelto) sino más cremosa, como la del arroz con leche.
Así, vais removiendo y añadiendo caldo hasta que veáis que el arroz va quedando al punto. Más o menos tarda entre 20 y 25 minutos.
Cuando está casi listo lo quitáis del fuego, le echáis el parmesano rallado y lo dejáis reposar al menos otros 5 ó 10 minutos.
Y listo. Ya me contaréis qué tal. Os diré que en mi casa no sobró ni un grano…
Ciao
NOTA: como no tengo costumbre, se me olvidó hacer unas fotuquis del resultado; a ver si para la próxima.
Presentación y puesta de largo
Esta es mi niña. se llama Daniela -sí, como la de Bustamante- y en la foto tenía casi dos meses.
Para conseguir esa foto, por supuesto, tuve que hacer más de cincuenta. Basta que la nena me vea con la cámara en la mano, para cambiar el gesto y/o poner un puchero.
Esto es algo que las maminovatas debéis aprender cuanto antes: las fotos maravillosas de vuestros nenes nunca os saldrán a la primera. De hecho, probablemente los primeros meses de vida de vuestros niños los habréis visto más a través del objetivo de la cámara que mirándolos de frente…
-a ver, Daniela, una sonrisita para mami….(acompañado de los ruiditos y gestos que supuestamente divierten a la nena y le arrancan una sonrisa cuando estáis a solas). Pero la nena no está por la labor.
-anda, hija, que me estoy quedando sin batería…
y la nena ni flowers, muy por el contrario, que si quieres arroz, catalina. Incluso sopesa la idea de echar una buena vomitada sobre el jersey recien puesto.
-anda, cuqui, a ver como te ries, a ver, a ver… Las comisuras de los labios ya te llegan hasta las orejas para que la nena capte la idea. Pero ella te mira más seria que una inspectora de hacienda con un mal día.
En ese momento llega papito:
-déjame a mí, cari, que tú la estresas -Y la nena le sonríe a papito a la primera, la muy perra. Probablemente se estuviese tirando una buena pedorreta, pero papito muy ufano -ves, la nena me sonríe a mí- consigue que saques la foto deseada y la envíes rápidamente vía e-mail, SMS, etc. a todos tus familiares/amistades para que babeen de gusto.
Mi nena es una bendición del cielo:
- Duerme toda la noche de un tirón desde que tenía apenas un mes.
- Toma los biberones -y algunos ya son de 210 ml- en un tiempo record.
- Eructa como una camionera de la M-30.
- Puede estar despierta, sóla en su hamaca y SIN LLORAR, todo al mismo tiempo.
Algunos no me creeréis, pero os aseguro que es todo verdad -incluso lo de los eructos-. Además, apenas sabemos lo que son los cólicos, porque mi niña se deshace de los gases con una facilidad que asusta…
-¿Qué ha sido ese trueno? Cari, por Dios, ¿has sido tú?
-No, ¿no fuiste tú?
-No… -Y su padre y yo nos miramos horrorizados y la miramos a ella. ¿Cómo un cuerpo tan pequeño puede soltar semejante bufa?
Y así está ella de relinda. Qué lorzas, qué mofletes… Os pondría una foto en pelota, pero hoy en día hay que tener cuidado con esas cosas.
Otro día os contaré un truco para dormir a un bebé en un tiempo record -minutos, os lo aseguro-
Ciao
General | Comment (0)Hola, mundo!
El año 2009 es un año de novedades para mí; la principal, la MATERNIDAD, así con mayúsculas… efectivamente SOY UNA MAMI NOVATA y eso es lo que marca todas las cosas que me rodean últimamente:
- Nuevo vocabulario, tanto científico -el lanugo, el meconio, la fontanela, etc.- como el doméstico -las mantitas pasan a ser “arrullos”-
- La Tecnología Punta (algún día contaré lo que se siente con un sacaleches electrónico)
- Horarios (no sé en qué día vivo, ni en qué hora estoy; sólo sé cuando es el próximo biberón de mi niña)
- …
Pero sobre todo, hay una cosa que ha cambiado mi vida durante estos días de baja maternal: tengo TIEMPO para leer todo lo que me apetece, para cocinar y para otras cosas que hacía tiempo que no practicaba -pasear-. Y tengo tiempo para escribier este blog y compartirlo con el resto del mundo antes de que me toque volver al duro trabajo.
Hablaré de libros y hablaré de cocina. Y también de mi niña -cómo no-. Espero no aburriros demasiado.
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